Recent update

Subscribe to RSS feed

Callada entre el ruido

noviembre 15th, 2009 by ilochi

¿Alguna vez habéis oído el sonido de un disparo? No es como los demás sonidos. Es como un sonido sordo, de esos que parece que los oigas en el silencio, donde nada más te estorba, y que al pasar dejan tras de sí un halo de turbulento silencio. Por unos segundos todo se torna macabramente silencioso. No existe más que el ruido seco de esa bala que se dispara. Eco en mi cabeza. Pum, pum, pum, pum…

De repente, ruido. A mí alrededor todo se torna ruidoso y confuso. Gritos. Pánico en la mirada de esa camarera que tengo a mi lado, de esa indefensa camarera que tengo a mi lado, de pie. Me estremezco con el frío terror de aquel lugar que ardía en calidez momentos antes. Oigo el chirriar de mis dientes en el vacío de mi interior, que por la tensión no puedo despegar.  Me sudan las manos. Mis latidos retumban como zambombas gigantes por mi cuerpo desnudo de seguridad. Y por un momento, siento que todos me miran. Soy el centro de atención entre mis compañeros de fatiga. ¿En qué instante mi presencia se ha vuelto relevante?

-¡Cuidado!

Volteo la cabeza hacia atrás. Y ahí está. Provisto con su insensible arma, dispuesto abalanzarse sobre mí cual feroz animal sobre su presa. Cierro los ojos. No quiero mirar. ¡No puedo mirar! Mis brazos en forma de cruz cubren mi rostro, y aunque no sea suficiente me resulta por un instante alentador saberlos ahí. Pom-pom, pom-pom, pom-pom… mis latidos. Mi respiración. Mis párpados arrugados al máximo. Y espero el fuerte impacto. Espero. Espero. Y espero demasiado tiempo. No sé dónde está, dónde estoy. Miro temerosa. Ya no está frente a mí. ¿Dónde se ha metido? Forcejeos. Oigo como pelean. Y  en suelo los encuentro. Ahí está el quebrantador de la paz y aquel delgado hombre que antes charlaba junto a mí. No entiendo nada. Deben de haberse enzarzado en los instantes previos a mi temido impacto.

¡Otro disparo! El atracador cae al suelo, abatido por el tiro en el hombro del héroe de la tarde –así lo llaman los presentes-.

Ambulancia, policía, gente… y más gente. Periodistas. Preguntas.

-¿Por qué quería agredirla el supuesto atracador? ¿Lo conoce? ¿Sabe qué motivos tenía para cometer tal delito? ¿Qué piensa del hombre que le ha salvado la vida? ¿Qué…? ¿Cómo? ¿Cuándo?…

Sé que necesitan que les responda, pero no puedo. No puedo articular palabra; mucho menos enlazarlas. Los médicos me atienden. Me tapan con una fría manta color gris. Mi temperatura corporal ha de equilibrarse. Tengo sed, mi boca está seca, la garganta me raspa.

-¿Cómo se encuentra?- levanto la cabeza dejada caer por su peso, y allí está él, el misterioso héroe.

-Gracias- no atino a decir más.

-De nada- sonríe- ¿Cómo se llama?

-I…Irene.

Un médico se acerca y le pide que se vaya. Me trae una pastilla pequeña y blanca que me tomo con ayuda de un trago de agua de un vaso de plástico. Me han dicho que es un calmante. El efecto es casi inmediato. Mi mirada se nubla, tengo sueño. Me parece ver a una joven que me pregunta por mi estado. No sé, no sé cómo estoy, sólo quiero dormir. Dormir. Dormir. Y despertar en mi cama.

Mi próxima clase trata sobre un autor llamado George P.Landow y su obra  “Hipertexto. La convergencia de la teoría crítica contemporánea y la tecnología” y entre sus muchas cuestiones trata cómo el texto dentro del hipertexto nunca está dado. Las obras impresas en papel tienen un principio y un final cerrado, sin embargo, en el hipertexto continúa creciendo gracias a la posibilidad de añadir nuevas lexías por parte de los autores o incluso de los lectores. El final de mi día podría haber sido muy distinto en un día cualquiera, pero hoy ha resultado contra todo pronóstico algo rompedor, espero que no sea cierto eso de que: las cosas malas nunca vienen solas. De momento, voy a seguir durmiendo.

Posted in General | | | 3 Comments

  • Nuestro calendario

    noviembre 2009
    L M X J V S D
     1
    2345678
    9101112131415
    16171819202122
    23242526272829
    30  
  •